Cómo la situación de seguridad en Colombia está impactando el transporte terrestre y qué deben hacer las empresas para anticiparse
- Alejandro Mirquez Campos
- hace 11 minutos
- 3 Min. de lectura
Durante años, cuando se hablaba de seguridad en Colombia, el tema parecía lejano para muchas empresas: algo que afectaba titulares de prensa, pero no necesariamente la operación diaria. Sin embargo, el panorama actual está cambiando esa percepción. Hoy, la seguridad dejó de ser un asunto exclusivamente de orden público para convertirse en un factor logístico que incide directamente en costos, tiempos y toma de decisiones empresariales.
Entendiendo esa idea, el transporte terrestre —columna vertebral del comercio interno y externo— empieza a sentir con más fuerza los efectos de un entorno vial cada vez más complejo.
La seguridad vial ya no es un problema aislado: es un riesgo operativo
En los últimos meses, distintos corredores estratégicos del país han presentado situaciones que afectan la normalidad del tránsito de carga: bloqueos intermitentes, restricciones no programadas, incremento de robos a mercancía y mayores controles informales en algunas zonas.
Aunque no todas las rutas presentan el mismo nivel de riesgo, el problema surge cuando las empresas siguen planeando su logística como si el contexto fuera el mismo de hace cinco o diez años. Y ahí está el error.
Hoy, una ruta que en papel parece más corta o económica puede terminar siendo:
más lenta,
más costosa,
o incluso más riesgosa para la carga y el conductor.
El impacto silencioso en los costos logísticos
Para profundizar más al respecto, es clave entender que el impacto de la inseguridad no siempre se ve reflejado de inmediato en una factura. Muchas veces aparece de forma indirecta:
Aumento en primas de seguros o mayores exigencias para asegurar la mercancía.
Incremento en tiempos de entrega, que afecta inventarios y compromisos comerciales.
Costos por desvíos de ruta, consumo adicional de combustible y horas hombre.
Pérdida de confianza del cliente final, cuando los incumplimientos se vuelven recurrentes.
En otras palabras, no es solo el flete lo que sube; es todo el ecosistema logístico el que se encarece.
Cuando lo “barato” sale caro: el mito de la ruta más económica
Siendo más específicos, muchas empresas siguen tomando decisiones basadas únicamente en el valor nominal del transporte. El problema es que el costo real de una operación logística no se mide solo en pesos por kilómetro.
Una ruta aparentemente más barata puede implicar:
mayor exposición a eventos inesperados,
menor disponibilidad de alternativas ante contingencias,
o dependencia de horarios críticos difíciles de cumplir.
En contraste, rutas ligeramente más largas o costosas, pero más estables y seguras, suelen ofrecer mayor predictibilidad, algo que hoy vale oro en logística.
Qué están haciendo las empresas que se están anticipando
Lejos de paralizarse, muchas compañías ya están ajustando su estrategia. Entre las acciones más comunes se encuentran:
Rediseño de rutas, priorizando estabilidad sobre rapidez extrema.
Cambios en horarios de despacho, evitando franjas de mayor riesgo.
Mayor coordinación con operadores logísticos, que conocen el terreno en tiempo real.
Planeación más flexible, incorporando márgenes de contingencia en cronogramas.
Estas empresas entendieron algo clave: anticiparse cuesta menos que reaccionar.
El rol del operador logístico en este nuevo contexto
Aquí es donde el acompañamiento especializado cobra relevancia. Un operador logístico ya no es solo quien mueve la carga del punto A al punto B, sino quien:
analiza riesgos,
propone alternativas,
y ayuda a tomar decisiones informadas en escenarios cambiantes.
En contextos como el actual, la experiencia territorial, el conocimiento de rutas y la capacidad de adaptación se vuelven activos estratégicos.
Mirar el panorama completo: logística con visión de futuro
Finalmente, es importante entender que la situación de seguridad no es un fenómeno estático. Puede cambiar, mejorar o empeorar según múltiples factores. Lo que sí es seguro es que ignorarla no es una opción.








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